Cultivo y consumo del diente de león

Flor de diente de león

El diente de león es una hierba silvestre del Uruguay, catalogada como yuyo porque crece en todos lados. Si bien es originaria de Asia y de Europa, se la encuentra en abundancia en todos los continentes. En América del Sur, se la conoce también con otros nombres: radicheta, amargón, radicha, peeta y panadero.

Esta planta es tratada como mala hierba y nadie la quiere en su jardín, pero muy pocos saben que en América del Norte y en Europa se comercializa como alimento. Para sorpresa de muchos uruguayos, el diente de león no solo es comestible, sino que tiene excelentes propiedades medicinales y nutritivas y toda la planta se puede aprovechar: se consumen sus flores, hojas, tallos y hasta sus raíces.

Propiedades del diente de león

En toda la planta encontramos propiedades diuréticas, por ello se emplea comúnmente en la prevención de cálculos renales. También se le adjudican propiedades digestivas, su consumo ayuda a la producción de bilis, es buena contra el estreñimiento y una buena aliada para combatir la resaca. Es además depurativa porque ayuda a eliminar las toxinas del cuerpo.

Gracias a su contenido de ácidos fenólicos, sales minerales e inulina, el diente de león tiene un uso tópico: se lo puede utilizar contra la urticaria, el acné o simplemente para limpiar impurezas de la piel.

Hojas de diente de león

En cuanto a su aporte nutricional, las hojas del diente de león son más beneficiosas que cualquier otro vegetal que se pueda comprar en la verdulería. Son ricas en vitaminas A y C, aportan potasio, proteínas, más beta-caroteno que una zanahoria, más hierro que una espinaca y más calcio que la leche.

Cómo consumir diente de león

Las hojas del diente de león se pueden preparar en ensaladas verdes, combinadas con otros vegetales. Tiene un gusto amargo, de hecho el nombre taraxacum es de origen árabe y significa hierba amarga.

Otra excelente forma de aprovechar los valores nutricionales de esta hierba es añadiendo sus hojas a la preparación de licuados verdes. Para contrarrestar su sabor amargo se sugiere endulzar con miel o agregar aromáticas como menta o albahaca.

Sopa con flores de diente de león

En Italia, específicamente en la región de Liguria, las hojas se utilizan junto con otras hierbas específicas para elaborar preboggion, una mezcla que se utiliza como relleno para pastas, en frittatas y sopas.

La flor del diente de león también es comestible, se fríe y en algunas regiones de Europa se la usa para preparar mermeladas y hacer vinos. Los pimpollos también se pueden freír, cocinar al vapor o incluso comer crudos.

Las raíces también se aprovechan, se pueden tostar y moler para preparar una infusión similar al café.

Características del diente de león

El nombre científico del diente de león es taraxacum officinale y pretenece a la familia de las asteráceas. Es una planta perenne, lo cual significa que vive más de dos años y puede alcanzar los 40 centímetros de altura.

Su fruto es el famoso panadero, un ramillete de semillas muy liviano con forma de pompón que ante la menor brisa vuela grandes distancias para la reproducción de la planta. Es tradición pedir un deseo y luego soplar el panadero para esparcir sus semillas.

En Uruguay, también hay un juego de niños que consiste en cazar a los panaderos que andan en el aire y si éste no tiene una de las pequeñas semillas con forma de mini pancito, se recita la frase “panadero, panadero ¿me traes pan?” y se lo sopla para que siga su camino y regrese con una semilla.

Fruto del diente de león

El diente de león tiene un tallo bien corto, y es por ello que las hojas crecen casi a ras del suelo. Son puntiagudas y semejantes a la hoja de una sierra.

Esta planta da muy pocas flores, solo una por tallo, pero son de un color amarillo muy intenso que no premite que pasen desapercibidas. La floración comienza en primavera y se extiende hasta el verano. Durante esta época, las abejas visitan con frecuencia las flores del diente de león, así que su presencia en las praderas es de suma importancia para los apicultores.

Cultivo del diente de león

Son muy pocos los cultivos de diente león porque crece de forma silvestre. De todas formas, si se desea cultivar esta hierba, por el tamaño pequeño de las semillas se aconseja comenzar en vivero, con líneas separadas de diez centímetros o con siembra al voleo, esto es, lanzar un puñado de semillas para que queden espracidas lo más uniformemente que se pueda. Cuando las plantas llegan a tener cuatro hojas, se recomienda trasplantar al terreno definitvo. La siembra se debe hacer en otoño o al comienzo de la primavera.

Cultivo de diente de león

Si se quiere cultivar directamente sobre el terreno definitivo, es recomendable formar hileras dobles separadas por 20 centímetros entre sí, y con una distancia de 40 cm con las otras hileras. Se puede colocar semillas cada cinco centímetros, y cuando crezcan (cuatro hojas), ralear para que las plantas mantengan una distancia de 20 centrímetros entre ellas.

Los cuidados que requiere esta planta son básicos, desmalezado y riego si es necesario. El diente de león posee raíces profundas, por lo cual no compite por los nutrientes y el agua, atrae gusanos benéficos que airean la tierra y lleva nutrientes a la superficie, contribuyendo al desarrollo de otras hortalizas y hierbas con raíces menos profundas.

Las hojas se pueden recolectar en cualquier época del año. Se aconseja guardarlas en una bolsa de tela y dejarlas secar. Para recolectar las raíces, es preferible esperar a otoño o al final del verano. Es necesario secarlas y almacenarlas en un recipiente hermético.