Turismo aventura en la Quebrada de los Cuervos

Quebrada de los Cuervos

A 20 kilómetros de la capital departamental de Treinta y Tres, se ubica un accidente geográfico con un microclima y una biodiversidad particular, que en los últimos años cobró protagonismo como destino de turismo aventura y ecológico. La Quebrada de los Cuervos, como lo indica su nombre, es una garganta abierta, formada por el cauce del Arroyo Yerbal Chico.

A este espectáculo de aguas cristalinas que por sí solo constituye una atracción, se debe sumar un entorno de sierras, extrañas formaciones rocosas y una atípica flora y fauna. La quebrada debe su nombre a la abundante presencia de buitres de cabeza roja y negra (y no de cuervos que en realidad son especies del hemisferio norte).

El entorno subtropical que se formó en las cercanías de la quebrada, contrasta con el típico ecosistema que se forma en las serranías del resto del país. Constituye el hábitat de ofidios como la culebra Almada, el Tamanduá, el Dragón, de más de 100 especies de aves, otras tantas de mamíferos, peces, y 87 especies de flora nativa, entre ellas la palmera pindó, plantas trepadoras, lianas, helechos, cactus y la tan preciada Yerba Mate.

El agua del arroyo corre sobre un fondo de piedras y arena, tornándose transparente y potable. Las aguas de la Quebrada de los Cuervos tienen además propiedades hipotermales (entre 20 y 35 grados centígrados). Entre las formaciones rocosas del área se destacan las cuarcitas y las calizas de más de 700 millones de años, los granitos, las migmatitas y las cuarcitas que se formaron hace casi dos mil millones de años.

MIrador Quebrada de los Cuervos

Originalmente la Quebrada de los Cuervos era un área privada de 365 hectáreas, pertenecientes al Dr. Francisco Nicasio Oliveres. Hacia 1944 donó la propiedad al gobierno municipal del Departamento de Treinta y Tres. Desde entonces, la zona fue cuidada y preservada por los mismos vecinos, hasta que en 1986, el intendente de la época la declaró Área Natural Protegida, la primera en todo el territorio uruguayo.

Gracias al difícil acceso de la quebrada el sitio permaneció prácticamente desconocido por muchos años, y es por este motivo que hoy preserva su estado agreste. En 2008, el área protegida se extendió hasta incluir más de 4.400 hectáreas.

Recorriendo senderos en la Quebrada de los Cuervos

La Quebrada de los Cuervos sigue conservando su estado original, pero aún así se brindan los servicios necesarios para el visitante. Hay una zona de camping, con parrilleros, instalaciones sanitarias, cabañas para alquiler, teléfonos públicos y atención de primeros auxilios. En la Intendencia Municipal de Treinta y Tres se ofrecen visitas guiadas a la quebrada, con profesionales especializados en ecoturismo.

Para llegar hasta esta reserva natural hay que recorrer la ruta nacional número 8, y a la altura del kilómetro 306,7 se debe continuar viaje hacia el oeste, por un camino vecinal asfaltado. Luego de haber recorrido 24 kilómetros desde la ruta 8, se llega a la portera del área protegida. Aún sin la guía de un profesional, es posible hacer la caminata de 3.250 metros, siguiendo los senderos y con la instrucción inicial de un guarda parques.

Mapa para llegar a la Quebrada de los Cuervos

Al atravesar la portera del área protegida, en seguida se llega a la biblioteca temática, que permanece abierta al público todos los días entre las 14 y las 18 horas. Un poco más adelante está el Centro de Visitantes, donde el guarda parques entrega folletos con información de gran utilidad para los visitantes. Desde el Centro de Visitantes, hacia la derecha se llega a la zona de camping, y para comenzar la caminara hacia la quebrada debes tomar el sendero que se abre hacia la izquierda.

Siguiendo los mapas, los carteles y la información que te brindarán los folletos, estás listo para recorrer los estrechos senderos y hacer las nueve paradas que se recomienda. La primer parada está a solo 200 metros del inicio del camino. Se trata de un mirador natural, ubicado a 270 metros sobre el nivel del mar, desde donde se disfruta de una panorámica vista de la quebrada y los buitres sobrevolando la zona.

A la siguiente parada se llega luego de descender por las rocas, con la ayuda de una cuerda que se debe sujetar siempre con la mano derecha. El resto del camino lo debes descubrir vos. Se recomienda usar ropa cómoda, botas (por la presencia de ofidios) con buen agarre, ya que hay zonas resbalosas, estar en buen estado físico y llevar agua. El parque permanece abierto entre las 9 y las 18 horas.