Recuperación de la Plaza de Toros de Colonia – Reportaje parte I

Plaza de Toros del Real de San Carlos

“A la brevedad se inician trabajos para recuperar 176 mts. de muelle realense” decía el periodista Heroides Artigas Mariño en su libro La Aventura del Real de San Carlos publicado en 2001 por la Librería Editorial Estampas. Se trataba del muelle construido a principio de siglo XX por la Sociedad Anónima Establecimientos Real de San Carlos, adonde los turistas bonaerenses y del litoral uruguayo llegaban para asistir a las corridas de toros o alojarse en el Hotel Casino.

Hoy el muelle no existe más. Hace pocos años, una sudestada –estas tormentas son bien conocidas por los colonienses por sus fuertes vientos y crecidas del río con grandes olas que han destruido más de un edificio de la costanera- se llevó hasta la última madera de este antiguo muelle.

Algo similar está ocurriendo con la Plaza de Toros: “tiene un nivel de deterioro que hace tres años no tenía. Cada año que pasa cambia, incluso hay mampuestos tirados, ladrillos en el piso que se están cayendo últimamente”, señaló el arquitecto Gabriel González Abella de la Secretaría de Planeamiento y Ordenamiento Territorial (SPOT) de la IMC.

Si la plaza se derrumba, entonces ya no hay restauración que valga, “el muelle viejo del real, que era el muelle que utilizaba Mihanovich para traer gente para el hotel, pudo ser reciclable hasta determinado momento, y después ya te conviene hacer otro nuevo. Ese muelle no existe más, ya está, se fue”, siguió explicando el arquitecto.

Se busca inversor

En 2008 la SPOT de la IMC, elaboró un “Proyecto de Recuperación de la Antigua Plaza de Toros de la ciudad de Colonia del Sacramento”. Este mismo proyecto, según señaló González Abella, es el que el intendente de Colonia Walter Zimmer presenta a los empresarios en la búsqueda de inversores para restaurar la Plaza de Toros.

“Lo que te puedo dar es un montón de información de tipo técnico, arquitectónico, cómo se debería restaurar, también hay un estudio de costos económicos, pero eso sí no te lo puedo dar”, dijo el arquitecto González. Explicó que no podía brindar la planilla con el presupuesto detallado “porque este informe es del 2008, y se trata de una infraestructura que se deteriora día a día y un presupuesto económico de febrero capaz que para mayo ya no tiene vigencia.

Es el problema que tienen los reciclajes de infraestructuras que están deterioradas”. De todas formas accedimos a una estimación del total, que superaría los tres millones de dólares, cifra que probablemente ha aumentado en los años posteriores al estudio, según insistió el arquitecto.

“No se trata de un proyecto arquitectónico, es algo más complejo, porque involucra no sólo la restauración de la Plaza de Toros, sino probablemente un usufructo posterior. Se estuvo evaluando la posibilidad de que quien la reconstruyera como elemento patrimonial, pudiera además ver restituido lo que gastó utilizándola para eventos”.

Es así que el plan de la Intendencia se divide en dos etapas: la de recuperación de la Plaza “manteniendo sólo el carácter de monumento histórico, sin otro uso”; y una segunda instancia de refuncionalización, para permitir su usufructo como Centro Cultural y Deportivo.

Corredor de la Plaza de Toros

En la primera etapa de restauración se comenzará por la estructura metálica: esto es, sustituir por piezas nuevas donde sea necesario y realizar un trabajo de arenado simple, que consiste en la limpieza manual con cepillo de alambre para quitar el óxido sobrante de las partes que se pueden recuperar. Una vez limpias estas estructuras de hierro, necesitan dos manos de convertidor de óxido y dos manos de esmalte sintético. Los ladrillos de la envolvente serán sustituidos por ladrillos nuevos de características similares a los existentes y se reforzará la estructura con vigas y varas de hierro en todo el perímetro del aro.

Las gradas de hormigón serán sustituidas en su totalidad, debido a su estado ruinoso, por nuevas gradas hechas de hormigón prefabricado. Se colocará un techo liviano de zinc en el anillo superior, tal como existió alguna vez, para proteger del agua, del calor y del frío que provocan el deterioro de la plaza. Con estos cuatro pasos, la Plaza de Toros quedaría lista para ser visitada como el monumento histórico que es, y sin correr el riesgo de recibir un ladrillazo en la cabeza.

La segunda etapa de refuncionalización quedaría más bien al criterio del inversor, pero de todas formas el proyecto de la IMC propone: la colocación de dos baterías de baño en planta baja y otras dos baterías en el anillo superior, la creación de vestuarios y camarines, un restaurante, una cafetería, locales de artesanías y otros negocios, un depósito y en el exterior una vereda perimetral a la plaza con bancos y canteros.

Se precisa además hacer la instalación eléctrica y sanitaria, colocar caños de desagüe pluvial, restaurar y colocar barandas y escalinatas para los accesos a las gradas, colocar vidrios blindex en todos los arcos y ventanas exteriores, excepto en los arcos donde se necesiten colocar puertas. Además se deberá colocar un piso y un contrapiso en todo el deambulatorio bajo las gradas, donde se instalarán los servicios de cafetería y locales comerciales que mencionamos. Se acondicionará el ruedo, manteniendo el césped natural por su versatilidad para adaptarse a cualquier tipo de espectáculo.

“Desde mi conocimiento como arquitecto”, agregó González, “este proyecto probablemente sea inviable porque estamos en el 2010 y se hizo en el 2008, ya no es la misma Plaza de Toros, se trata de una infraestructura que se está deteriorando”. Propone una revisión del estudio: “para mí hay que hacerlo de vuelta, los planes de este tipo pierden vigencia”.

Para González es una cuestión de falta de inversores, “con este proyecto anduvo Zimmer por el mundo, me consta que anduvo haciendo propuestas. Pero es difícil, porque el tema es cómo recuperás la inversión, no creo que nadie de gusto vaya a invertir tres millones de dólares, sin tener la posibilidad de recuperar”.