Leyendas y supersticiones: la luz mala

Luces malas

Cuando un animal o vegetal se descompone sobre el suelo o está enterrado muy cerca de la superficie, con frecuencia ocurre que emana nitrógeno y fósforo en forma de gas. Esta descomposición bacteriana se ve de color verde o azul fluorescente por la noche y como “flotando” por encima del suelo, a veces describiendo movimientos ondeantes, a veces inmóvil. Es frecuente ver estas fluorescencias en los cementerios y en el campo, especialmente en taperas.

En Uruguay, popularmente se conoce como luz mala. Las leyendas dicen que estas luminiscencias son almas en pena, que están errantes en la tierra por haber sufrido una muerte violenta y en reclamo de justicia. También existe la creencia entre los paisanos, de que cuando una luz mala persigue a una persona, es un augurio de muerte para el perseguido.

Esta “persecución” también tiene una explicación racional: cuando se pasa cerca de los restos en descomposición a caballo, y peor aún, cuando el jinete asustado espolea a la cabalgadura para huir rápido, se genera un vacío de aire que es ocupado por los gases de la luz mala, y de esta forma las fluorescencias acompañan el movimiento de huida.

Según la creencia popular, se dice también que la luz es más maléfica, cuanto más verde es el tono de la luz que emana. La tradición enseña que al encontrarse con una luz mala, a modo de protección, se debe rezar una oración y morder la vaina del cuchillo si se lleva uno. Si es necesario enfrentarse a ella, las armas de fuego no son efectivas, se debe hacer con un cuchillo.

La Sierra de las Ánimas o Sierra de las Almas, ubicada en el Departamento de Maldonado, a escasos kilómetros de la ciudad balnearia de Piriápolis, es un sitio en el que con frecuencia se ven luces malas, que se cree que son los espíritus de los Charrúas que fueron asesinados en el lugar.