El fin de los Charrúas: la Matanza de Salsipuedes

Charrúas observando a los europeos que llegan por mar

Donde hoy es la frontera entre los departamentos de Paysandú y Tacuarembó, en el siglo XIX ocurrió la matanza de familias de charrúas, los indígenas que poblaban la región. Se trata de un hecho histórico que se mantiene presente y se recuerda con enorme repudio entre los uruguayos. Como consecuencia de esta masacre, actualmente en Uruguay no hay tribus indígenas y sus descendientes son una minoría.

El General Don Fructuoso Rivera, el primer presidente de la República Oriental del Uruguay y fundador del Partido Colorado, estando a cargo del ejército uruguayo y presionado por terratenientes que no querían que grupos de seminómadas indígenas anduvieran por sus tierras, elaboró un plan para acabar con la población charrúa.

El 11 de abril del año 1831, Rivera convocó a los caciques charrúas, entre ellos Venado, Polidoro, Rondeau y Juan Pedro, que fueran con sus tribus a reunirse a orillas del Arroyo Salsipuedes, con la excusa de que los necesitaban para cuidar la frontera. Los indígenas ya habían peleado junto a Rivera en épocas del General José Gervasio Artigas, y no tenían motivos para desconfiar de la convocatoria.

Cuando todos los charrúas estuvieron reunidos, fueron recibidos amablemente, estando entre amigos, dejaron sus armas a un costado y bebieron chicha. Esta bebida era una fermentación típica de la época que provocó que los indígenas reunidos entraran en estado de embriaguez. En ese momento, un ejército con una tropa de más de mil hombres, dirigidos por Bernabé Rivera,  el sobrino de Fructuoso Rivera, atacaron a los charrúas, matando hombres, mujeres, niños y ancianos.

En esa masacre algunos murieron, otros fueron tomados como prisioneros y llevados a Montevideo para trabajar como esclavos, la mayoría eran mujeres y niños que trabajaron en tareas domésticas en casas de familia. Otros escaparon, pero las tropas los persiguieron, los encontraron y los mataron.

Sobrevivientes de la Matanza de Salsipuedes

Monumento a los Últimos Charrúas en el Prado

Cuatro charrúas sobrevivieron a la matanza: Vaymaca Pirú, Senaqué, Tacuabé y su mujer Guyunusa. Fueron vendidos a Francois de Curel, un francés que los llevó a Francia para ser estudiados y exhibidos como algo fuera de lo común, algo exótico que existía en las tierras de América.

Senaqué: fue curandero de su grupo indígena y cuenta la historia que posiblemente fuese soldado del General Artigas. En Francia, compartió el cautiverio con su gran amigo Vaymaca Pirú. Enfermó y falleció en Paris a los 56 años.

Guyunusa: era la mujer de Tacuabé. Tenía 26 años de edad cuando dio a luz a una niña, estando en cautiverio en Francia. Diez meses después, contrajo una enfermedad pulmonar y murió, también en Francia.

Tacuabé: luego de la muerte de Guyunusa, el guerrero Tacuabé logró escapar con su hija recién nacida. Cuenta la historia que volvió a América y se incorporó al ejército de la Provincia de Entre Ríos y participó luego de la Guerra Civil.

Vaymaca Pirú: fue soldado del General Artigas desde 1814 y cacique de su tribu. En el cautiverio de Francia, luego de morir sus compañeros y encontrarse solo, lo invadió la tristeza. Poco antes de morir, a la edad de 55 años, fue exhibido con lanzas y boleadoras para ofrecer un espectáculo a los franceses. El diagnóstico de su muerte fue “muerte por melancolía”.

Cómo se recuerda hoy

Memorial Charrúa de SalsipuedesEn 1938, se inauguró en el barrio Prado de Montevideo, el Monumento a los Últimos Charrúas, que representa a Senaqué con su mate, a Vaymaca Pirú de pie, a Guyunusa con su hija sobre la falda y a su lado a Tacuabé.

En el Departamento de Paysandú, a pocos metros de la orilla del Arroyo Salsipuedes Grande, se erigió otro monumento, el Memorial a la Nación Charrúa, obra del artista Juan Carlos Ualde. Para recordar a los charrúas que fueron asesinados en este sitio, todos los años, en el mes de abril, la Cabalgata al Memorial Charrúa de Salsipuedes reúne a paisanos, historiadores, descendientes de charrúas y turistas.